sábado, 2 de marzo de 2013

Como nos complicamos la vida los seres humanos


Los seres humanos estamos llenos de esquemas, reglas, normas culturales que nos son impuestas desde el nacimiento y sin ninguna aceptación de nuestra parte nuestros padres toman decisiones  y  hacen de nosotros lo que ellos creen que está bien,  presumiendo hijos ejemplares, con valores,  proporcionan herramientas para la vida adulta de cada hijo,  pues así los educaron a ellos, algunos aciertan otro se equivocan y adivinen quien es el perjudicado?

Lo que se busca desde que se tiene uso de razón  en cada una de las etapas del desarrollo y de lo cual esperan ciertas respuestas de nuestra parte que siempre van a ser condicionadas por el entorno  “es la libertad” se pide a gritos  desde que se está en cada una de las etapas  (prenatal, infancia, adolescencia, juventud, adultez y finalmente cuando se envejece), con esto me refiero a la libertad de esquemas, normas familiares, de colegio, de grupo, sociales etc... Lo cual imposibilita el libre desarrollo de la personalidad, ya que la construcción de nuestra personalidad esta mediada por todo lo anterior, pues en algunos aspectos no tenemos los medios ni la madurez suficiente para tomar decisiones propias, si analizamos en ese punto ya perdimos la batalla; cuando entremos a la adolescencia sentimos la necesidad de pertenecer a un grupo para ser reconocidos o hacer parte activa de él y siempre se está en gran tensión pues hay que dar rendimiento y cumplir con ciertas normas impuestas por el grupo al cual se pertenece, sin olvidar que hay que hacerse notar para ganar el respeto y el lugar dentro del grupo; hay diversos motivos por lo cual los adolescentes se vinculan a las diferentes actividades, equipos, iglesia, grupos suburbanos, modas, amigos, redes sociales, juegos de vídeo, pandillas, y miles de formas más.

Para algunos cuando se sale de la adolescencia y se ingresa a la etapa adulta es más fácil que para otros  deshacer dichos esquemas, cuando finalmente se logra un estatus. Se creería que ahora si iba a ser libres, pero oh! gran sorpresa empiezan a aparecer sensaciones orgánicas y psicológicas (mariposas en el estomago, pensamientos repetitivos e imágenes mentales de otra persona, sin que nada los pueda controlar) un supuesto complemento. Algo paradójico saber que un extraño ocasione tal revuelo en nosotros y  arrase  a su paso por lo que tanto se lucho, lo cual nos  hace pensar en enamoramiento y ahí sí que perdimos la libertad en la cual habíamos trabajado tanto, pues nos volvemos esclavos del sentimiento, y en ese momento volvemos atrás nuestra mirada y nos damos cuenta que esto era lo que esperaba la sociedad,  entonces ahora se hacen acuerdos, y se establecen nuevas reglas para que el nuevo hogar sea ejemplar para la sociedad y entonces se sigue un circulo con tendencia repetitiva y lo que nos disgustaba, ahora lo implementamos a las nuevas vidas (hijos) y adivinen quien va a cuidar de nosotros en la vejez, si les dimos buenas bases para la vida y suficiente amor para tener la fortaleza de despedirse de las personas que les dieron la vida. Si señores los hijos.


Definitivamente: La libertad va hasta dónde va la del otro.

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1 comentario:

  1. Creo que el dicho dice " La libertad de uno se acaba cuando empieza la libertad de otro"

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