Los seres
humanos estamos llenos de esquemas, reglas, normas culturales que nos son
impuestas desde el nacimiento y sin ninguna aceptación de nuestra parte
nuestros padres toman decisiones y hacen de nosotros lo que ellos
creen que está bien, presumiendo hijos ejemplares, con
valores, proporcionan herramientas para la vida adulta de cada
hijo, pues así los educaron a ellos, algunos aciertan otro se equivocan y
adivinen quien es el perjudicado?
Lo que se
busca desde que se tiene uso de razón en cada una de las etapas del
desarrollo y de lo cual esperan ciertas respuestas de nuestra parte que siempre
van a ser condicionadas por el entorno “es la libertad” se pide a
gritos desde que se está en cada una de las etapas (prenatal,
infancia, adolescencia, juventud, adultez y finalmente cuando se envejece), con
esto me refiero a la libertad de esquemas, normas familiares, de colegio, de
grupo, sociales etc... Lo cual imposibilita el libre desarrollo de la
personalidad, ya que la construcción de nuestra personalidad esta mediada por
todo lo anterior, pues en algunos aspectos no tenemos los medios ni la madurez
suficiente para tomar decisiones propias, si analizamos en ese punto ya
perdimos la batalla; cuando entremos a la adolescencia sentimos la necesidad de
pertenecer a un grupo para ser reconocidos o hacer parte activa de él y siempre
se está en gran tensión pues hay que dar rendimiento y cumplir con ciertas
normas impuestas por el grupo al cual se pertenece, sin olvidar que hay que
hacerse notar para ganar el respeto y el lugar dentro del grupo; hay diversos
motivos por lo cual los adolescentes se vinculan a las diferentes actividades,
equipos, iglesia, grupos suburbanos, modas, amigos, redes sociales, juegos
de vídeo, pandillas, y miles de formas más.
Para algunos
cuando se sale de la adolescencia y se ingresa a la etapa adulta es más fácil
que para otros deshacer dichos esquemas, cuando finalmente se logra un
estatus. Se creería que ahora si iba a ser libres, pero oh! gran sorpresa
empiezan a aparecer sensaciones orgánicas y psicológicas (mariposas en el
estomago, pensamientos repetitivos e imágenes mentales de otra persona, sin que
nada los pueda controlar) un supuesto complemento. Algo paradójico saber que un
extraño ocasione tal revuelo en nosotros y arrase a su paso por lo
que tanto se lucho, lo cual nos hace pensar en enamoramiento y ahí
sí que perdimos la libertad en la cual habíamos trabajado tanto, pues nos
volvemos esclavos del sentimiento, y en ese momento volvemos atrás nuestra
mirada y nos damos cuenta que esto era lo que esperaba la sociedad,
entonces ahora se hacen acuerdos, y se establecen nuevas reglas para que
el nuevo hogar sea ejemplar para la sociedad y entonces se sigue un circulo con
tendencia repetitiva y lo que nos disgustaba, ahora lo implementamos a las
nuevas vidas (hijos) y adivinen quien va a cuidar de nosotros en la vejez, si
les dimos buenas bases para la vida y suficiente amor para tener la fortaleza
de despedirse de las personas que les dieron la vida. Si señores los
hijos.
Definitivamente:
La libertad va hasta dónde va la del otro.
Creo que el dicho dice " La libertad de uno se acaba cuando empieza la libertad de otro"
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